23 Sep La importancia del onboarding: gánate el corazón de tus nuevos emplead@s
El primer día de trabajo es uno de los momentos más importantes en una carrera profesional. Incorporarse a una nueva empresa supone enfrentarse a nuevos compañeros/as, diferentes responsabilidades, procedimientos y una cultura desconocida aún. Por eso, conseguir que una persona se sienta bienvenida desde el primer momento es mucho más que un gesto de cortesía: es una inversión en talento.
El onboarding, o proceso de incorporación de nuevas personas a un equipo, permite que los nuevos empleados conozcan la compañía, comprendan su papel dentro de ella y se integren progresivamente de la plantilla. Incluso en digital para personas teletrabajadoras. Por eso, un proceso bien estructurado y guiado facilita la adaptación al nuevo entorno, refuerza el compromiso y puede contribuir, a futuro, a reducir la rotación laboral.
En Grupo Noa’s, como expertos en gestión de Recursos Humanos, queremos detallarte los cinco pasos a seguir para realizar un on boarding que lleve al éxito a tus nuevos empleados/as.
1º. Antes del primer día: prepara la llegada.
El onboarding realmente comienza antes de que el nuevo profesional cruce la puerta de tu empresa. Es importante preparar su puesto de trabajo, los equipos informáticos, las claves de acceso y toda la documentación que va a necesitar para empezar en su nuevo empleo.
Es muy importante que tenga claras las cuestiones más del día a día. Por eso es conveniente enviarle información práctica como horarios, ubicación de su puesto, el tipo de vestimenta que utiliza la gente, lo que sería un dress code. También es fundamental ponerle una persona de contacto que pueda resolver cualquier duda y la planificación de lo que debe hacer en su primera jornada.
El objetivo de esta preparación es sencillo: que el nuevo/a empleado/a perciba que la empresa le estaba esperando.
2º. La bienvenida es mucho más que una presentación.
El primer día debe servir para generar confianza. Por ejemplo, recibir personalmente al nuevo/a trabajador/a, presentarle a sus compañeros/as y enseñarle las instalaciones a modo de tour guiado, son pequeños gestos que marcan una gran diferencia.
Como te decíamos antes, una buena iniciativa es asignarle un compañero/a de referencia que le acompañe durante sus primeras semanas y resuelva sus dudas cotidianas. Como sería un mentor/a de su puesto. No queremos saturarle de información, sino de conseguir que se sienta cómodo/a y acompañado/a.
3º. Conocer la cultura y hábitos de la nueva empresa es fundamental.
Para integrarse realmente en una nueva organización no basta solo con conocer las tareas del puesto, es necesario, por ejemplo, explicarle la historia de la compañía, su actividad, sus principales clientes, su estructura organizativa y los objetivos que persigue.
Además, es muy interesante que se ponga al día de lo que es la cultura de empresa: sus valores, los flujos corporativos y las normas de funcionamiento. Es decir, que aprenda a saber, entre otras cosas: cómo se comunican los diferentes departamentos, a quién debe acudir ante una incidencia o cuáles son sus procedimientos internos.
4º. Formación y acompañamiento son claves para su adaptación.
Cada puesto requiere conocimientos específicos y por eso, es muy recomendable establecer un Plan de Formación inicial que contemple las funciones, herramientas, protocolos de seguridad y procedimientos necesarios en cada puesto.
Los objetivos de este plan deben ser claros y tener en cuenta que todo no se puede aprender en un solo día, sino que debe ser progresivo. Para conseguirlo también es aconsejable establecer reuniones periódicas con su responsable de manera que le permita detectar dificultades, resolver dudas y ofrecer orientación al nuevo/a empleado/a.
El onboarding no termina después de la primera semana. Dependiendo del puesto, puede prolongarse, incluso, durante varios meses.
5º. Escuchar también forma parte del proceso.
Como te hemos apuntado en el apartado anterior, es también importante mantener un seguimiento y escucha activa del nuevo/a empleado/a. Y, ¡ojo! esta debe ser una conversación en ambas direcciones. Preguntar a la nueva persona en la empresa sobre cómo se siente, qué dificultades encuentra y qué aspectos mejoraría permite detectar posibles problemas concretos de esta persona y también, perfeccionar el proceso de bienvenida.
Nosotros, te aconsejamos mantener una reunión al finalizar el primer mes y otra al concluir los primeros 90 días. Esta dinámica puede resultar especialmente útiles para la nueva incorporación, sí, pero también para la empresa.
En Grupo Noa’s hemos detectado que las empresas dedican importantes recursos a encontrar profesionales, pero debemos entender que atraer talento es solo el principio. En realidad, cuando estos profesionales entran en nuestra compañía, debemos conseguir fidelizar ese talento, conseguir que las personas quieran quedarse. Y eso, exige acompañarlas, escucharlas y ofrecerles oportunidades de desarrollo.
Tal y como nosotros lo entendemos, el talento se atrae con una buena oferta, pero se fideliza con una buena experiencia.