Nuestro país es una gran potencia en el sector vinícola, con 969.000 hectáreas, nuestro cultivo supone el 13% de los viñedos mundiales. En el volumen global de la economía española, el sector vitivinícola representa el 1% del PIB. Estas cifras dan una visión de la potencia del sector. Pero además, este año 2020, tan aciago para otros asuntos, ha sido generoso con la vid. Como señala el Observatorio Español del Mercado del Vino, en las primeras estimaciones de la cosecha de este año, España iguala a Francia con cerca de 43 millones de hectolitros, lo que supone un impresionante crecimiento del 12,8%.
Estas excelentes noticias no significan simplemente una expectativa esperanzadora para el sector, sino una magnífica oportunidad para las bodegas españolas y para el sector del empleo específico del campo en el cultivo de los viñedos.


En España, actualmente, más de 150.000 personas trabajan en el ámbito vitivinícola. Además, lo hacen con unas rutinas y unos itinerarios laborales tremendamente marcados, sobre todo en el campo. La vid es un cultivo cíclico y los trabajos para que las vides mejoren la producción, han de ser rigurosos.
En apenas dos meses, cuando llegue el invierno, las vides entrarán en su necesario reposo; pero mientras tanto, el sector se encuentra en plena ebullición: la vendimia, primero y el arreglo de las vides y el terreno después para prepararlo para la siguiente cosecha, no tiene espera.


En la actualidad hay 96 Denominaciones de Origen Protegidas del Vino en España y desde Grupo Noa’s trabajamos codo con codo con un gran número de bodegas y empresas dedicadas a la producción de los vinos españoles con este reconocimiento.


Los principales empleo se destinan a las tareas del campo, desde la propia vendimia, hasta la poda, el deshoje u horquetear los sarmientos o lo que se denomina en el sector, «levantar la viña». Todas ellas no son tareas que requieran cualificación, pero sí experiencia para poder tratar la vid con el mimo y esmero que hará que su producción mejore cada año. Consulta nuestras ofertas activas de empleo.

Además, este año, como se ha realizado en otros sectores agrarios, nuestros Técnicos en Prevención de Riesgos Laborales, han introducido algunos requisitos indispensables para garantizar la seguridad de los empleados de la campaña agraria: desde establecer Cuadrillas burbuja o estables de trabajadores, para evitar en lo posible el encuentro de trabajadores y así prevenir contagios por coronavirus. Y, además, seguir a rajatabla los protocolos de higiene y protección con mascarilla y distancia social, siempre que sea posible


De esta manera, esta campaña vinícola se presenta como una magnífica oportunidad para encontrar trabajo «seguro».