Cada año cuando llegan estas fechas siempre nos surge la misma duda ¿cogemos vacaciones por Navidad o seguimos trabajando durante las fiestas?

            La verdad es que, en general, cuando se acerca el final del año, las fuerzas de emprender y la frescura creativa, andan ya de capa caída. Necesitamos un descanso y desconectar de la rutina. Así que, si las circunstancias lo permiten, la respuesta es Sí. Es importante tomarse vacaciones durante las Navidades.

            Esos días, aunque no sean muchos, nos van a posibilitar romper con el día a día, la presión del trabajo y el estrés del ritmo de vida que solemos llevar. Esto, además, va a tener como consecuencia inmediata que, a nuestra vuelta al trabajo, nuestra productividad aumente y lleguemos con fuerzas renovadas para encarar el nuevo año.

            Sin embargo, aunque estamos en todo nuestro derecho a esas jornadas de descanso, coger vacaciones no es siempre sencillo, más bien todo lo contrario. La responsabilidad, los proyectos inacabados y la gestión de continuidad pueden provocar que no acabemos de soltar amarras y nos hiperconectemos al trabajo, con lo cual el efecto rebote es peor, porque estaremos de libranza pero sin dejar de pensar o hacer tareas del trabajo.

            Ante esto ¿qué podemos hacer? Pues muy sencillo, como siempre decimos, es importante planificar bien las cosas para que el resultado sea el esperado: en este caso, descansar y cargar pilas.

            Te resumimos unos consejos para lograrlo:

1.- Resuelve correctamente los proyectos pendientes. Los últimos días antes de irte de vacaciones, tratas de cerrar tantos asuntos que el estrés se multiplica y puede hacerte incluso enfermar. No caigas en el intento de dejarlo todo finiquitado. Cada proyecto tiene sus tiempos. Estructura las tareas, ponles plazo, comunica a las personas de las que dependan los proyectos, cómo se queda el timing. Delega tareas y establece la evolución del proyecto contemplando tus días de descanso. Con todo planificado y cerrado, te irás con más tranquilidad.

2.- Suelta amarras digitales. Durante los días de vacaciones tienes derecho a la desconexión digital. Sean pocos o muchos días, lo importante es que desconectes totalmente: sin llamadas, sin mails, sin consultas desde la empresa. Apaga el móvil del trabajo y el ordenador.

3.- Aprovecha las vacaciones para descansar. A veces, nos ponemos tantas obligaciones para pasarlo bien y divertirnos en vacaciones que volvemos más agotados que nos hemos marchado. La Navidad es un tiempo ideal para estar en familia, leer un libro, relajarte y, lo que vulgarmente sería no hacer nada. Date el privilegio incluso de aburrirte.

4.- Activa tu cuerpo al aire libre. En ese proceso de romper con la rutina, sí que es necesario desperezar tu cuerpo. Haz ejercicio, de mayor o menor intensidad según estés acostumbrado, pero muévete. Tus pulmones necesitan hincharse, llenar el pecho de aire y soltarlo con toda la presión que has acumulado en estos meses. Paseos a pie, en bici, nadar o una buena sesión de yoga y estiramientos, cualquier opción es buena para desengrasar el cuerpo.

5.- Sonríe, disfruta de la gente y comprate un lápiz. Así, tal cual. Es el momento de descansar, así que enfrenta las vacaciones con una actitud positiva. Que no se diga que acaba siendo más divertido el trabajo que tu vida personal. Para ello, queda con l@s amig@s para los que no sueles tener tiempo, aprovecha para socializar, para ir al cine, al teatro; en definitiva, comparte tu tiempo. Cuando consigas hacer esto, el efecto inmediato es que tu mente volverá de nuevo a brillar y a tener ideas. Algunas de estas ideas serán peregrinas y otras mejores, pero anótalas todas porque entre ellas seguro que salta la chispa. Y, para eso, sí: necesitarás un buen lápiz.

            Así que, no te lo pienses más y planea tus vacaciones para volver con más garra y más fuerzas para emprender 2022 con energía renovada y para dar un salto cualitativo a tu productividad.