Existe una cierta tendencia a relacionar el trabajo temporal con precariedad. Lo cierto es que la figura de las ETT lleva años ofreciendo una opción que facilita la relación entre empleado y empresa con ventajas interesantes para ambos. Hay muchos momentos en que una empresa puede necesitar a un trabajador de forma temporal, como por ejemplo para cubrir una baja.

 

Tanto si la empresa dispone de departamento de recursos humanos como si se ha decidido por la externalización de este servicio, necesita cubrir un puesto que es necesariamente temporal. El trabajador no debe ver esto como un problema sino como una oportunidad. La oportunidad de adquirir experiencia, de cotizar y de darse a conocer.

No hay que menospreciar un trabajo por ser temporal. Seguramente será más fácil acceder a un empleo en una empresa que resulta interesante por esta vía, puesto que los requisitos no serán tantos y una vez dentro es posible establecer contactos y sobre todo demostrar una valía. Es habitual que una empresa se decida a contratar a alguien de quien ya ha podido conocer las cualidades. También la propia empresa de trabajo temporal puede ayudar a buscar más trabajos adecuados a un perfil determinado y a un desarrollo profesional.

Es importante conocer los derechos que asisten al trabajador temporal, saber cómo se cobra la parte correspondiente a vacaciones, datos sobre la cotización, indemnización al final del contrato, bajas, etc. En una época en que la externalización de los RRHH es habitual, las ETT pueden ayudar a encontrar trabajos que permitan ampliar conocimientos y habilidades, compaginar trabajo y estudios, descubrir una vocación o simplemente dar un paso más en la trayectoria del trabajador, que podrá incluir en su currículo.

Es recomendable buscar una empresa de trabajo temporal seria y solvente, preferentemente del mismo entorno, como una ETT y ofrecerse como candidato. Sin duda, el trabajo temporal tiene mucho que ofrecer.