La mayoría de departamentos de Recursos Humanos es consciente de que una plantilla que camina al mismo ritmo y comparte los mismos intereses y objetivos aumenta la productividad. Trabajar en equipo es tanto un incentivo como un reto para colaboradores y empresas. Por eso, es crucial responder a esta nueva necesidad del mercado laboral y detectar las principales claves del trabajo grupal.

Comunicación y empatía. Una comunicación fluida es la base del trabajo en equipo. Sin ella, son imposibles el feedback, empowerment o aprendizaje colaborativo. De ahí su importancia. En este sentido, cada vez más empresas apuestan por poner en marcha redes sociales corporativas –a nivel interno- que fomenten el aprendizaje compartido y trabajo en comunidad. Asimismo, saber ponerse en el lugar de los demás y compartir inquietudes e ideas aumenta el sentido de pertenencia y compromiso en el trabajo.

Job shadowing. Invertir en los colaboradores es invertir en la propia compañía. Por eso, la mayoría de empresas de externalización de RRHH recomienda este nuevo sistema de aprendizaje (respaldado por multinacionales como Microsoft), en el que los colaboradores noveles –observadores- permanecen toda su jornada al lado de un experto que, paso a paso, les guía en las distintas funciones de su nuevo puesto.

Coordinación y confianza. Para conseguir que el equipo prospere, es indispensable establecer un sistema de normas y roles basados en el respeto mutuo y la complementariedad. Todos los colaboradores -tanto indefinidos como personas con trabajo temporal- deben perseguir el mismo fin y compartir proyectos. El objetivo es disfrutar de un magnífico clima laboral y retener el talento, uno de los principales desafíos de las empresas, en la actualidad, tal y como indica Forbes.

Tanto si se crean equipos de trabajo virtuales –en la nube- o híbridos, estas claves son imprescindibles para alcanzar la cultura colaborativa y el espíritu colectivo necesario para triunfar en un entorno de trabajo 3.0.