Toda conversación humana debe ser una investigación de la verdad. Esta máxima adquiere su máxima expresión en los recursos humanos y las entrevistas de trabajo. Ambas partes desean profundizar en la relación entre el candidato y puesto de trabajo.

El acceso a un puesto de trabajo temporal o fijo depende, en gran medida, de la sintonía y confianza generadas en esa entrevista laboral.

El conocimiento que el entrevistado posee sobre la empresa a la que aspira no solo es un factor diferencial respecto al resto de los candidatos, sino también un apoyo sustancial para reaccionar mejor ante determinadas cuestiones, como por qué se quiere trabajar en la empresa y a qué sueldo se aspira.

Cualquier información dispobible sobre la empresa puede resultar valiosa y fructífera en la entrevista. La externalización de los RRHH multiplica la importancia de la percepción objetiva de estas diferencias para determinar la vinculación y el potencial de integración en el puesto.

¿Qué se debe saber sobre la empresa

En primer lugar y sobre todo, a qué se dedica, dónde está ubicada y cuáles son su cultura organizativa y el perfil habitual de sus trabajadores.

También es importante adentrarse en la historia de la compañía: quién, cuándo, cómo, dónde y por qué se fundó la empresa; así como en los objetivos, el enfoque y la motivación de sus equipos.

De igual manera, hacerse una composición mental sobre la línea de negocio, sus catálogos de productos o servicios, las sedes, los territorios y los mercados en los que se maneja puede ser útil en cualquier momento de la conversación.

El siguiente nivel de informaciones valiosas, para una preparación óptima de la entrevista, requeriría contar con datos financieros y económicos de la empresa, incluidos los sueldos de sus empleados.

La correcta elección de las fuentes documentales es una cuestión clave para conseguirlos.