En el ámbito de los recursos humanos y la externalización de los RRHH, una de las principales preocupaciones es encontrar pautas eficaces para optimizar el tiempo en el puesto laboral, tanto si se trata de trabajo temporal o en régimen de continuidad.

Planificar

Es la base de una óptima gestión del tiempo, dividiendo la jornada laboral entre tareas imprescindibles, urgentes y secundarias. En esta planificación es asimismo interesante incluir un tiempo extra para los temidos imprevistos, inconvenientes o problemas que a menudo ocurren y retrasan la ejecución de la tarea. Para ello, es mejor añadir un plus de minutos, que en el mejor de los casos podrán dedicarse a otra tarea o repasar lo realizado.

Tecnología

La tecnología puede ser muy útil para optimizar el tiempo en el trabajo, con canales de comunicación internos, agendas electrónicas, etc., pero a veces también puede convertirse en un enemigo de la eficacia temporal, en situaciones tales como el abuso del correo electrónico. Para evitarlo, es positivo comprobar la llegada de e-mails al comienzo de la jornada laboral, en una pausa al mediodía y al final de la misma (salvo que se esté a la espera de alguna comunicación de gran relevancia).

Aprovechar los picos de energía

Todas las personas tienen picos de energía cuando están a pleno rendimiento; en esos picos es cuando puede desplegarse mayor capacidad para realizar tareas difíciles o poco agradables, por lo que es positivo emprenderlas en ese momento que bien podrá ser a primera hora de la jornada, más avanzada la mañana o incluso a última hora de la tarde.

Ser realista

Abarcando más de lo que realmente puede llevarse a cabo, lo más probable es caer en la saturación y la frustración. La solución es, tal y como se indica en este artículo, marcar objetivos ambicioso pero realistas, que puedan llevarse a cabo de forma eficiente en el tiempo disponible.