Los recursos humanos del siglo XXI se enfrentan a nuevos retos y exigencias y, en consecuencia, precisan soluciones innovadoras y cada vez más ambiciosas. La externalización de RRHH está impulsando la búsqueda y aplicación de fórmulas de organización empresarial y del trabajo dirigidas a optimizar el rendimiento individual y colectivo en las organizaciones. En este sentido, el grado de motivación y el clima de confianza institucional son determinantes para favorecer los mejores rendimientos.

La conciliación de la vida laboral y familiar es un valor fundamental en nuestra sociedad actual. En este sentido, las personas han dejado de ser únicamente profesionales y compatibilizan este rol con el de padres, madres, esposas, esposos y abuelos o abuelas, por ejemplo. El tiempo libre se convierte, de este modo, en un activo esencial que hay que saber administrar y aprovechar y que, consecuentemente, está siendo cada vez más valorado. En los puestos de trabajo temporal o fijo, la disponibilidad de un horario flexible permite organizar ese tiempo propio de la manera ideal para poder llegar a todo.

Por consiguiente, la adopción de una política de recursos humanos basada en la flexibilidad horaria se traduce en una mejora evidente del clima laboral, un mayor rendimiento y productividad de los trabajadores, una reducción en los niveles de absentismo y un plus de satisfacción y motivación en toda la plantilla. Todo ello se consigue sin gastos adicionales para la organización que, eso sí, debe ser capaz de generar altos niveles de confianza y una responsabilidad absoluta en sus empleados.

Un buen número de expertos aseguran que, en un futuro próximo, las pymes funcionarán con un horario muy flexible y sin oficinas físicas tal cual son conocidas ahora. El trabajo desde casa se impondrá, organizándose encuentros esporádicos entre los miembros de un mismo equipo para aunar esfuerzos, coordinar actividades y potenciar al máximo el rendimiento colectivo.