Los departamentos de Recursos Humanos valoran enormemente la educación reglada de los profesionales que buscan para cubrir puestos de trabajo. Entre dos candidatos con sendos currículum vítaes cuya única diferencia es la formación, se decantarán por el que tenga mayores conocimientos para enfrentarse a los retos que supone su labor en la empresa.

Es frecuente encontrar al candidato adecuado mediante la externalización de RRHH en otra empresa que dispone de expertos en esta tarea. Empresas que, obviamente, también conocen las virtudes de la preparación en las aulas de los empleados.

La formación de trabajadores es fundamental, independientemente del sector en el que se encuentre la compañía y, por supuesto, esto incluye cualquier tipo de trabajo temporal. Proporciona un valor añadido a la hora de desempeñar cualquier trabajo y, por tanto, el servicio proporcionado es de mayor calidad. Por otra parte, permite la posibilidad de conceder a los empleados un mayor nivel de responsabilidad y autonomía, para realizar su labor. Además, la confianza que genera, en la empresa, tener un trabajador sobradamente formado y que puede hacer frente a cualquier eventualidad por sí mismo no tiene precio.

No solo es importante para la empresa disponer de profesionales educados y formados adecuadamente, sino que también lo es para el propio individuo. Las ventajas y los beneficios son innumerables. Está demostrado que la inversión en educación primaria es esencial para el desarrollo de las aptitudes cognitivas de cualquier persona. 

Además, una buena educación permite que existan mejores perspectivas a la hora de lograr encontrar un empleo que se ajuste a las características y preferencias del individuo. Mas allá de la supervivencia, una mayor formación permite llevar una vida más desahogada, desde el punto de vista económico, y genera una probabilidad de desempleo menor. En definitiva, el candidato es más atractivo a la hora de presentarse en el mercado laboral.