Cuando acaba la entrevista siempre surgen dudas sobre si ha salido bien o si ya se ha descartado la candidatura. Es decir, queda por responder al interrogante de si se recibirá la llamada con la oferta en firme de un puesto. Es habitual que las compañías que buscan cubrir un puesto mantengan el outsourcing empresarial en el departamento de RRHH en una empresa especializada en determinados aspectos como el trabajo temporal.

Las señales que probablemente mostrarán estos profesionales de los recursos humanos son muy similares a las que se podrían observar en alguien que trabaja dentro de la organización del empleador final.

Lo primero que se piensa cuando el entrevistador ha sido muy amable es que existen muchas probabilidades de contratación. No es acertado darlo por hecho. La cortesía y consideración es algo imprescindible para las dos partes presentes en la entrevista de trabajo, aunque quede claro desde el principio que el candidato no se adecua a lo que se está buscando.

Por otra parte, sí existen numerosas señales claras de que la entrevista ha sido un éxito. Si el entrevistador habla sobre las bondades de trabajar en la empresa que quiere cubrir el puesto. O si habla de ventajas como el sueldo u otros beneficios. Tal vez ha quedado patente que quien realiza la entrevista está entusiasmado con la conversación. Otro indicio claro es que la despedida no parece acabar porque el entrevistador aún continúa charlando de asuntos relevantes para la empresa o para el interesado como futuro empleado.

Por tanto, la amabilidad no es síntoma de que vaya bien en el encuentro; en un principio, solo indica que el entrevistador está siendo educado. Y no solo se debe estar atento a los indicios de que ha sido un éxito. No hay que olvidar dedicar tiempo posteriormente a evaluar dónde se ha fallado para mejorar en el futuro y remitir un email agradeciendo al entrevistador el tiempo dedicado.