Encajar en la empresa en la que se desea trabajar o ya se desempeña una función es esencial tanto para la organización como para el empleado. El acoplamiento de la cultura empresarial con la personalidad del individuo garantiza el compromiso y la ausencia de muchos problemas

La labor de garantizar que ambos se adaptan suele recaer en el Departamento de Recursos Humanos. Muchas veces, esta función la lleva a cabo la empresa a través de la cual el empleador realiza la externalización de RRHH. En cualquier caso, es uno de los elementos fundamentales que se evalúan, para determinar la idoneidad de la persona.

Podría pensarse que, en el caso del trabajo temporal, no tiene importancia esta cuestión. Precisamente, debido a ser empleos limitados en el tiempo. La realidad es bien distinta. Incluso, en un corto periodo de tiempo, tanto las empresas que buscan trabajadores como los propios candidatos en busca de oportunidades de trabajopueden verse afectados por la insatisfacción que producen objetivos y valores no alineados. Además, un empleo temporal puede convertirse en indefinido. Una organización no considerará para un puesto permanente a una persona que ha demostrado que no está alineada con los valores corporativos.

La clave fundamental para saber si un individuo encaja o no es encontrar un método que funcione. Algunos profesionales proponen realizar unas preguntas, para evaluar mediante las respuestas si la persona es la idónea para determinada organización. Desde el punto de vista del propio individuo, será más fácil que encaje, si busca el tipo de empresa que a priori se adapte mejor a él. Por ejemplo, en el caso de empresas innovadoras de reciente creación, es imprescindible una personalidad abierta y proactiva.