En la actualidad, el mundo laboral exige el conocimiento y perfecto dominio de, al menos, un idioma adicional a la lengua madre. En efecto, el manejo de otras lenguas es hoy un requisito fundamental para acceder a cualquier puesto competitivo y de categoría, ya sea de trabajo temporal o fijo.

Por fortuna, las organizaciones que, en los últimos tiempos, se han modernizado adoptando el famoso outsourcing comercial o la externalización de RRHH (es decir, Recursos Humanos) suelen ofrecer a su personal distintas opciones para aprender idiomas sin necesidad de ir a clases e, incluso, sin tener que salir de la empresa.

Este tipo de compañías elige apostar por la formación de los trabajadores en la empresa y la capacitación de equipos, en un entorno entretenido y desestructurado. En esa dirección, organizan viajes de inmersión total en el idioma requerido, así como conversaciones grupales de trabajo o actividades recreativas en las que está prohibido hablar español. Está comprobado que así se logran mejores resultados.

Fuera del trabajo, en el tiempo libre y por cuenta propia, también es posible optar por distintas formas de aprender idiomas sin sentir que uno está estudiando. Esto es, de una forma divertida, amena y compatible con el trabajo. Aquí, algunas propuestas:

1. Descargando una aplicación en el móvil o laptop.

2. Organizando encuentros casuales con gente que hable el idioma que uno desea dominar y necesite aprender el español. En Internet, abunda este tipo de alternativas.

3. Viendo un canal de noticias (o series y películas) en el idioma preferido, algunas horas al día.

4.  Viajando al país deseado, con el objetivo de aprender su idioma.

5. Leyendo todo cuanto llegue a las manos (en el idioma anhelado) y consultando un diccionario cuando la tarea se torne ardua.

En definitiva, es posible aprender o practicar un idioma sin volver al aula. Si puedes soñarlo, puedes hacerlo (Walt Disney).