Es cierto que el currículum es un referente para muchas empresas, sin embargo, cada vez más organizaciones empiezan a considerar la actitud como un valor más determinante del potencial de un trabajador. Una buena actitud es fundamental, puesto que el trabajo en equipo y la relación con otras personas puede generar valor en la empresa o, por el contrario, ser un punto de bloqueo cuando la actitud no es adecuada. 

Además, las empresas valoran la actitud porque, por ejemplo, un profesional optimista y constante puede potenciar su aptitud de un modo más evidente de aquel que tiende al pesimismo y, por tanto, puede quedarse estancado. La actitud es la mejor carta de presentación de un candidato en un proceso de selección. 

Cinco pilares de la actitud en el trabajo temporal

1. La inteligencia emocional que refleja la importancia de la adaptación al cambio en un contexto dinámico en el que pueden producirse imprevistos en el último momento. Una persona flexible se adapta de un modo proactivo a las circunstancias del entorno cambiante, pero mantiene el control de la situación gracias a que pone el foco de atención en su actitud. 

2. La resiliencia es la capacidad de pensar en positivo incluso en circunstancias de dificultad. Un optimismo que inspira a modo de mentoring a otros compañeros de la empresa. Ya que las emociones se rigen por la ley del efecto contagio. Es decir, una persona positiva genera una huella de optimismo a su alrededor. 

3. Compromiso y ganas de aprender. Ser una persona constante en el cumplimiento de los objetivos y mantener el compromiso con la organización son valores esenciales para aquellas entidades que quieren vincular a su marca, el talento de los profesionales más excelentes. 

4. Colaboración frente al individualismo. Este es un ingrediente muy valorado por las empresas que buscan la actitud de aquellos profesionales que tienen una disposición de colaboración y ayuda solidaria. Esta actitud es fundamental para luchar por metas comunes pero también, para delegar con confianza en los demás. 

5. Ilusión por el trabajo bien hecho. Ilusión por crecer y evolucionar en la empresa. Este ingrediente es un motor que a nivel potencial permite a una persona llegar a ser la mejor versión de sí misma. 

La actitud es un valor de recursos humanos

Sin embargo, las empresas también pueden potenciar la actitud de los trabajadores a través de la externalización de RRHH creando unas condiciones de trabajo que protegen los derechos de los profesionales.

De lo contrario, un trabajador puede tener una actitud optimista al entrar a trabajar en una nueva empresa, pero cambiar su comportamiento tiempo después si se siente quemado por un ambiente negativo. Invertir en formación es esencial para generar actitud.